
‘Serviam’ (te serviré) o ‘non serviam’ (no serviré), ese es un falso dilema que tenemos los que nos creemos con cierta dosis de libertad; pues la realidad es que siempre somos servidores de intereses ajenos o propios, pero también éstos últimos son causados y determinados por aspectos psicobiológicos y culturales/sociales; y todo ello nos coarta nuestra libertad.
No hace falta recurrir a los textos bíblicos con su referencia al ‘non serviam’ del rebelde Lucifer, ni a las ‘obligaciones’ intemporales, por ejemplo, con el ‘serviam’ del Opus Dei. En nuestra cotidianidad tenemos miles de ejemplos en diferentes niveles, desde el colonialismo del reino español asumido por catalanes dependentistas, hasta nuestra subordinación a las exigencias de la publicidad; ejemplos que nos muestran nuestra fragilidad personal y colectiva.
Y esa fragilidad expresa la posibilidad de una ruptura personal o colectiva, ya que la acción de quebrar o de romper, puede ser voluntaria, es decir adoptada de forma consciente por nuestra parte; o involuntaria (inconsciente, o impuesta) Asimismo, esa fragilidad puede comportar una cierta resistencia, al recabar la necesidad de buscar alternativas viables.
Pues bien, tras estas elucubraciones, me parece conveniente aterrizar esa complejidad a nuestra situación política catalana, e intentar sacar alguna conclusión.
Y el aspecto que nos parece fundamental a muchos independentistas, es la necesidad de ir unidos durante el embate con el estado, pues esa es nuestra mayor fragilidad. Después, una vez conseguida la República Catalana, los diferentes partidos ya tendrán ocasión de discutir y de pelearse.
Uno de los considerados padres fundadores de los EUA, Benjamín Franklin (1706 – 1790) dijo que: ‘a los que no van juntos, se les cuelga por separado’, pensamiento que queda abierto, pues se puede deducir que a los que sí que van juntos, se les cuelga juntos, o, precisamente, por ir juntos, se defienden mejor y no son colgados.
Pero también dijo otras frases célebres, como:
‘aquellos que renuncian a la libertad esencial, para comprar un poco de seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad’,
‘la rebelión a los tiranos es obediencia a Dios’,
‘no vendas la libertad para comprar el poder’
‘sólo un pueblo virtuoso es capaz de vivir en libertad. A medida que las naciones se vuelven más corruptas y viciosas, tienen más necesidad de amos’.
‘ordenar leyes a favor de una parte de la nación en perjuicio y opresión de otra es ciertamente la política más errónea y equivocada. Una dispensación equitativa de protección, derechos, privilegios y ventajas, es a lo que cada parte tiene derecho y debe disfrutar’.
Pues bien, en el momento español / catalán actual, vemos que el nudo gordiano es, tanto:
- la financiación singular de Catalunya (un eufemismo para evitar la denominación del ‘concierto económico’), como
- garantizar la ordinalidad, es decir, mantener la posición relativa en las aportaciones, también en la distribución final de los recursos.
Y eso lo tienen y tenemos todos muy claro.
Pero, el reino español, por su prepotencia y vestigios del decreto de nueva planta del primer Borbón (Felipe V), y sus consecuencias prolongadas en el tiempo, multiplicadas por los franquistas hasta la actualidad, que, históricamente, nos han impuesto por la fuerza de las armas de todas las ramas de sus diferentes poderes dispuestos para la represión.
Y en ese ‘mar de los sargazos’ en el que nos encontramos los catalanes, tampoco podemos confiar en Pedro Sánchez, pues es uno de los miembros de los vencedores / colonizadores.
Ya estamos desengañados de verlo incumpliendo sus promesas y compromisos, y de sus facultades de ‘encantador de serpientes’, pues, en su propuesta de nueva financiación (para todas las comunidades) aportará más masa monetaria, así, todos mejoraremos en términos absolutos; pero, con toda seguridad, no efectuará las modificaciones precisas, para blindar la ordinalidad, la disfrazarán con ponderaciones variopintas y churriguerescas.
Y lo grave es que parece que Oriol Junqueras (ERC) se está aproximando a esa tesitura, como si el encantador de serpientes lo tuviera ya hechizado, abducido.
Consecuentemente, si los catalanes no conseguimos ese objetivo (que no es un máximo, sino, un mínimo) confirmaremos el primero de los citados pensamientos de Franklin, y mereceremos ser colgados por separado.
Incomprensiblemente, aún así, muchos catalanes españolistas, siguen viviendo confortablemente, pues tienen asumido que los verdaderos poderosos del reino, desde el rey hasta Isabel Díaz Ayuso, son merecedores de los máximos beneficios.
Popularmente se dice que, en una entrevista, preguntaron a David Rockefeller (1915 – 2017) ¿qué es lo mejor que se puede conseguir con dinero? Y el millonario empresario contestó: ‘Yo me puedo comprar 15 coches – razonó con ironía – pero tengo un solo culo…, así que lo mejor que puedo obtener con dinero es la compañía de la gente interesante a la que escuchar y con quien compartir conversaciones’.
Pero, claro, los poderes españoles, incluidos los fácticos (los ajenos a las instituciones ‘democráticas’, como la prensa, la banca, etc.), siempre querrán más coches (siguiendo con la pregunta anterior) y les importará un rábano la gente que no consideran interesante ni relevante y, por eso, no quieren escuchar ni compartir nada.
Por todo ello, los independentistas catalanes deberíamos bajar de las nubes, y volver a las calles, al embate democrático, pacífico y conjunto, ya que seguir en el limbo del recuerdo más o menos ilusionado, de por sí, no aporta más que el alimento emocional, como escribió Gabriel José de la Concordia García Márquez (1927 – 2014), en su novela ‘El coronel no tiene quien le escriba’ (1961):
la esposa del coronel le dice: ‘la ilusión no se come’; y el coronel le responde: ‘No se come, pero alimenta’.
En la novela, el viejo coronel ve que pasan los años, y a pesar de sus múltiples gestiones, su pensión no le llega.
Y así están los políticos catalanes haciendo gestiones y declaraciones, siempre infructuosas, pues la financiación (la pensión del coronel) nunca nos llegará.
Por eso, esos políticos deberían replantear su actividad, dejar de se4r servidores del status quo, y unirse entre ellos y con la ciudadanía en general y gritar ‘NON SERVIAM’; pues así conseguimos la gran victoria del 2017, y en la próxima ocasión, que debería ser más pronto que tarde, deberíamos hacerlo mejor.