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Soft Power, una exposición colectiva realizada por mujeres artistas que se presentará del 4 al 8 de febrero de 2026 en Casa TÁAN

Soft Power reúne un conjunto de prácticas realizadas exclusivamente por mujeres artistas, cada una comprometida con una exploración rigurosa y sensorial de la cultura material como espacio de conocimiento, memoria y transformación. La exposición propone una lectura expandida del poder: no como imposición, sino como una fuerza que se despliega desde lo relacional, lo procesual y lo sutil. La muestra reunirá obras que operan en la intersección entre oficio, ritual, sonido, investigación y materia viva. En su núcleo permanecen materiales que resguardan historia —piedra, fibras, pigmento, vidrio, organismos vegetales, sonido— abordados como mediadores activos entre cuerpo, territorio y cultura. Estas creadoras, provenientes de distintos contextos geográficos, comparten una sensibilidad que entiende el hacer manual como lenguaje político y archivo poético. Presentada en Casa TÁAN, Teotihuacan 18, Hipódromo Condesa, CDMX durante la Semana de Arte en la Ciudad de México (4–8 de febrero, 2026), la exposición transformará este espacio en un entorno contemplativo donde lo arquitectónico dialoga con la materialidad y la temporalidad profunda de las obras. Marianela Fuentes — Earth Library (2025) La serie Earth Library constituye uno de los núcleos conceptuales de la exposición. Elaboradas con pigmentos naturales, minerales, materia orgánica, serigrafía y hoja de plata, estas obras operan como meditaciones visuales sobre la fragilidad de la memoria y sobre el vasto archivo viviente que los árboles encarnan. Las obras de Marianela Fuentes articulan distintos medios,  y procesos manuales en constelaciones escultóricas que abren un campo de contemplación sobre la identidad material de la memoria y la interdependencia entre cuerpo y paisaje. Anahita Sadighi recontextualiza ánforas persas de los siglos XVI–XIX en diálogo con una composición sonora envolvente, explorando continuidad, fragilidad y memoria cultural. Karina Amadori activa ecologías simbólicas a partir de materiales orgánicos recolectados en Paraná, Brazil —seda, raíces, fibras, madera— investigando ciclos de transitoriedad, renacimiento y resistencia. Vanessa Zárate investiga procesos cósmicos donde tiempo, materia y luz se manifiestan en ciclos continuos de transformación. Su práctica pictórica explora la velocidad, la atracción gravitacional y la fricción como fuerzas generadoras de color, vibración y cambio radical. Anclada en el territorio del Yucatán, su obra dialoga con la memoria geológica, la selva y la luz cotidiana. Alisa Reimer presenta HER / Invisible Worlds Altar, un altar vivo que se transforma durante la semana de arte. Un espacio-oráculo dedicado a la escucha profunda y a la presencia de lo invisible, construido alrededor de una invocación a la Madre ancestral de esta tierra. Marsica Fossati desarrolla una práctica que se sitúa entre la investigación material, la conciencia espacial y la forma poética. A través de una aproximación precisa e intuitiva, trabaja con madera, latón, mármol y cerámica como portadores activos de memoria y significado. Sus objetos e instalaciones despliegan un lenguaje silencioso donde materia, forma y entorno convergen como espacios de contemplación. Cat Lafey concibe el altar como una obra viva y funcional, situada en la intersección entre diseño, espiritualidad y ritual. A partir de materiales naturales, su práctica propone espacios inmersivos orientados a la transformación, la meditación y la experiencia encarnada, donde el objeto deviene herramienta simbólica y energética. Tyler Goldflower desarrolla una práctica fotográfica y escultórica centrada en la relación entre imagen, cuerpo y materia. Trabaja con piedra, arcilla, metal, textiles, papel hecho a mano y sistemas vivos como la clorofila y el micelio, expandiendo la imagen hacia superficies que actúan como narradoras. Inspirada en objetos devocionales y lenguajes visuales ancestrales, su obra explora el tiempo, la fragilidad y la memoria como rituales de transformación. La práctica pictórica de Marcela Navarrete se inscribe en una tradición donde el arte opera como conocimiento sensible y gesto de cuidado. Su trabajo investiga el color como energía emocional y lenguaje espiritual, capaz de transmitir serenidad y transformación. En un contexto de saturación visual, su pintura afirma la creación como un acto ético, poético y contemplati Curaduría Soft Power está curada por Anahita Sadighi (Teherán, 1988), artista, curadora y gestora cultural radicada en Berlín. Su trabajo, que entrelaza estudios de arte, memoria material, performance y pensamiento contemporáneo, crea contextos interdisciplinarios donde la tradición y el presente se encuentran como fuerzas vivas. Soft Power emerge como un tejido articulado por mujeres que interrogan el tiempo, la materia y el gesto artesanal como fuentes de conocimiento y posibilidad. Un encuentro con prácticas que, desde su sutileza, reformulan nuestra relación con la Tierra, la memoria y el futuro. Imágenes Anahita Sadighi – Soft Power