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Todos los poderes tienden a querer limitar el ámbito de responsabilidades y de participación de la ciudadanía. Así, quieren excluir de la política, la lengua, el deporte, etc. Y, de ese modo, los diferentes poderes se apropian de la gestión en esos ámbitos, argumentando que esa gestión es técnica, no política; y, claro, es una forma paternalista degradante. Y esa es una deformación más del concepto de la democracia, como intento explicar.
Aristóteles (384 a.C. – 322 a.C.) en su obra ‘Politika’ y en su ‘Constitución de Atenas’ (Athenaion Politeia) consideró que el ‘hombre es un animal político (de polis, ciudad)’ y describió que la finalidad de la política es la organización del estado para garantizar las condiciones necesarias para la vida feliz. Así, definió la política como ‘el tratamiento de los asuntos de las ciudades (polis)’. Y, en la actualidad, es el conjunto de actividades que se asocian con la toma de decisiones en grupo; así como el arte, doctrina o práctica referente al gobierno de los estados, para garantizar el bien común.
Pero, tenemos demasiados ejemplos que van contra el mencionado sentido positivo aristotélico de la política; y más bien entran en las formas negativas de gobierno, que describió como: tiranía, oligarquía y la demagogia.
Y en este escrito me centro en dos ámbitos, de penosa actualidad, pero que son áreas de gestión de tradicional conflicto:
1 – La lengua:
Ayer (15/10), el juzgado contencioso administrativo núm. 15 de Barcelona, consideró que el ayuntamiento de Vic (Barcelona) se había excedido al pedir, como requisito el nivel B2 de catalán, para cubrir una plaza de funcionario de operario de cementerio y mantenimiento, y el juez sentenció que debía rebajar ese requisito al nivel A2, el básico; argumentando que ‘la elevación del requisito al nivel B2 genera una barrera de acceso con efecto excluyente para las personas que no pueden acceder ese nivel (…) y eso es una discriminación directa por razón de lengua (…) máxime cuando el puesto de trabajo es eminentemente manual, sin ninguna necesidad de interacción lingüística compleja’.
En esa resolución, se recuerda que ‘el decreto 161/2002, relativo a la acreditación del conocimiento del catalán en los procesos de selección de personal de las administraciones públicas de Catalunya, establece que se ha de acreditar el conocimiento de este idioma ‘en el grado adecuado a las funciones de las plazas de qué se trate’. La sentencia condena al ayuntamiento de Vic a rectificar y a pagar 1000 euros de gastos judiciales.
El recurso ante el juez, lo presentó el grupo Convivencia Cívica Catalana (cofundada por Aleix Vidal-Quadras en 2001), por su presidente actual y abogado en el caso, Ángel Escolano, ha dicho a los medios que ‘no tiene ninguna justificación hacer un examen de gramática o literatura catalanas en una oposición para cubrir un puesto de peón de paleta (de albañil) en un cementerio, salvo que se quiera realmente evitar que ciudadanos no catalanoparlantes del resto de España puedan optar a esta plaza’
Ese caso no es único, en el pasado mes de mayo los ayuntamientos de Sant Andreu de Llavaneras y de La Roca del Vallés (Barcelona) y de Roses (Girona) tuvieron que rectificar después de haber exigido el nivel B1 de catalán (intermedio) para optar a una plaza de brigada municipal de mantenimiento.
(los niveles de catalán son: A2 (nivel básico); B1 (nivel elemental); B2 (nivel intermedio); C1 (nivel de suficiencia); C2 (nivel superior).
A título informativo, a continuación transcribo los requisitos de los niveles de catalán mencionados:
El B1 tiene como objetivos: un dominio en el uso de la lengua que le permita llevar a término las tareas y las situaciones sociales de comunicación propias de la vida cotidiana. La estructura de la prueba está fijada: un 25% comprensión lectora; 12,5% expresión escrita; 25% comprensión oral; 12,5% gramática y vocabulario; 25% expresión oral.
El B2 tiene como objetivos: la capacidad de afrontar un amplio abanico de situaciones de comunicación con un cierto grado de independencia lingüística, no necesita confiar en estructuras y fórmulas fijadas ni limitarse a turnos breves de intervención. Ha de demostrar un grado suficiente de recursos lingüísticos que le permitan expresarse de manera suficientemente precisa, fluida y correcta. La estructura de la prueba un 20% comprensión lectora; 20% expresión escrita; 20% comprensión oral; 20% gramática y vocabulario; 20% expresión oral.
Es preciso recordar, asimismo, que Convivencia Cívica Catalana indica, en sus estatutos, que uno de los objetivos es:
‘realizar una intensa labor ante los tribunales de justicia para defender la libertad lingüística vulnerada por los sucesivos gobiernos autonómicos, impugnando todos y cada uno de los reglamentos de desarrollo de la ley de política lingüística y dando asistencia jurídica y llevando, a través de su equipo jurídico, la defensa ante los tribunales en los diferentes recursos planteados por los ciudadanos de Catalunya ante esa vulneración de derechos’
Es cansino tener que defender constantemente nuestra lengua, denigrada ya en la constitución española, pues, en su art. 3, establece que:
‘el castellano es la lengua oficial del estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. Las demás lenguas españolas, serán también oficiales en las respectivas Comunidades autónomas de acuerdo con sus Estatutos’.
Y esa diferencia es determinante, pues los españoles que viven en Catalunya, tienen el deber de saber y el derecho de usar el castellano; pero, a pesar de que en el estatut de Catalunya se determine que el catalán es la lengua propia de Catalunya, no existe el deber mencionado.
Así, la lengua catalana, de forma legal, está considerada como una lengua de segunda división. Y, encima, desde la transición / traición, han imbuido el valor del bilingüismo, cuando, desde Joan Fuster i Ortells (1922 – 1992) y Manuel de Pedrolo i Molina (1918 – 1990), todos los lingüistas objetivos han confirmado que, en una sociedad con una lengua asimétricamente potente, como es el castellano, defender el bilingüismo, es debilitar a las lenguas minorizadas (que no minoritarias). Es preciso recordar los artículos de los escritores mencionados, recogidos en las compilaciones ‘Prosa de combat’ y ‘Escrits de combat’, a los que me he referido en diversas ocasiones; pues ambos personajes son verdaderos maestros, referentes esenciales, que no debemos olvidar.
Pero, como he dicho, es cansado tener que ver que los tribunales de INjusticia española, ‘nunca pierden ocasión de perder la ocasión’ para machacar el catalán. Y, encima, con prevaricación, ya que determinan los porcentajes de tiempo dedicado al catalán y al castellano, en los currículos de estudio obligatorio; y velan por su cumplimiento.
Pero, nunca, y nunca es nunca, ven la ocasión de modificar sus actuaciones y las de los otros poderes, pues los ministerios de justicia, de interior, de defensa, etc., son los grandes incumplidores de sus propias leyes, pues las sentencias en catalán son muy minoritarias, y, todos sabemos que ir a una comisaría de la policía nacional, en Catalunya, y dirigirse a ellos en catalán, es buscarse todo tipo de problemas. Pero, claro, los jueces eso no lo ven, no lo quieren ver, por eso, hacen bueno el refrán que dice que ‘a las ocasiones las pintan calvas’, y entienden que cada ocasión es buena para minusvalorar la lengua catalana.
En ese sentido, el infumable Felipe VI, ayer, al inaugurar el décimo congreso internacional de la lengua española, en Perú, no tuvo el menor remilgo, ni el menor pudor en:
‘defender el castellano (llamándole, erróneamente, español; esa es la sibilina forma de proceder de los poderes), ante el panorama internacional incierto (…) pues ‘el castellano es el núcleo de la hispanidad que perdura en el tiempo y llama a la unión’. (…) la defensa de la lengua española es la vía para reforzar las capacidades futuras de Iberoamérica ante la creciente complejidad (…) nuestra lengua ha de servir para alcanzar acuerdos diplomáticos en el mundo y procurar el consenso: nuestra lengua ha de servir para buscar la paz (…) este congreso es un ejemplo de comunidad de valores, una conversación en torno a lo que nos une, no a lo que nos separa (…) en un contexto internacional en el que se oye hablar de competencia, rivalidad, desconexión, resurgimiento de bloques, de intereses, y no de cooperación’.
Seguidamente, el Borbón, dijo:
‘Por otra parte, la necesaria unión de las lenguas en el marco de un mundo mestizo, basado en la interculturalidad (…) vivimos en un mundo mestizo, ninguna lengua nació para ser barrera ni muro (…) el español no sería lo que es sin el contacto enriquecedor con otras lenguas, entre ellas, las originarias de América (…) por lo que es preciso un lenguaje claro y sencillo para garantizar la participación y el diálogo de la comunidad lingüística (…)’
Vaya insulto a la inteligencia, pues está claro que ninguna lengua nació para ser barrera (si descartamos el mito de la torre de Babel); pero la historia nos ha demostrado que el castellano sí que ha sido considerado y siguen considerando que es un baluarte, el dique de contención, la apisonadora, de toda lengua minorizada (que no minoritaria, aunque ahora lo sean). Un insulto como cuando su padre, Juan Carlos I, en la entrega del premio de literatura castellana Miguel de Cervantes (abril del 2017) dijo que:
‘nunca fue la nuestra, lengua de imposición, sino de encuentro; a nadie se le obligó nunca a hablar en castellano: fueron los pueblos más diversos quienes hicieron suya, por voluntad libérrima, la lengua de Cervantes’
Olvidando, claro, la aniquilación lingüística americana, y los decretos de nueva planta de su antepasado Felipe V, destruyendo el sistema foral catalán; y de su abuelo sexto, Carlos III, impulsor de la prohibición de celebrar juicios en catalán, y de tener libros de contabilidad en catalán; de Fernando VII, su abuelo cuarto, prohibiendo la enseñanza en catalán; y de Alfonso XIII, su abuelo primero, que, junto a Primo de Rivera, efectuó una persecución brutal contra todo tipo de expresión de la catalanidad.
José María Aznar dijo que ‘la sensibilidad nacionalista denota flojera’; y ese es el ADN del pensamiento castellano conquistador (el mayor oxímoron posible, pues pensamiento y castellano …, es como la inteligencia militar)
En definitiva, que mientras sigamos colonizados por el reino español, no podremos defender nuestra lengua, nuestro mejor emblema de nuestra cultura. Y veremos que, progresivamente, de cada vez será más residual, ‘gracias’ al bilingüismo.
2 – el deporte
El siguiente ejemplo que los políticos defienden que debe quedar al margen de la política, es el deporte; obviando que mientras tengamos selecciones nacionales (de obligada participación), se toquen los himnos, se organicen campeonatos llamados copas del rey o de la reina, existan secretarios de deporte, dependientes del ministro y gobierno, etc., todo es política.
Pero, claro, esa política en mayúsculas, no es vista como tal, está vista y asumida como bien necesario, mientras que lucir una estelada (bandera independentista catalana), desear tener una selección catalana, etc., sí que son consideradas acciones punibles, un acto de ‘mala política’, de la detestable, pues divide y no une.
Ese mantra de ‘lo que nos une’, es de la peor perversión posible, no deja de ser la ley del embudo (‘la ley del embudo: lo estrecho para otros, lo ancho para uno), en la que vence siempre el más fuerte, y que machaca el principio de equidad.
Ayer, en 3cat, vi una entrevista al periodista e historiador Toni Padilla, que presentaba su último libro, titulado ‘Maleït futbol: una capsula sobre el joc, la passió i la violència’ (Ara llibres, octubre 2025), en el que explica, con profusión de anécdotas, la historia de cómo, un juego popular, se convirtió en un negocio global.
Pues bien, ayer, casualmente, se jugó un partido de la Eurocopa de baloncesto entre el Baxi Manresa y el Hapoel Jerusalén, que finalizó con el resultado de 101 – 94; realizado sin público, y con gran despliegue policial en Manresa (Barcelona).
Y ese partido, en sí mismo, fue la demostración palmaria de que el deporte, como todo, es política. Las manifestaciones pro-Palestina, la ausencia de todo tipo de público, etc. son claras muestras de ello.
Es sabido que se ha discutido mucho, en todos los foros gubernamentales, sobre la conveniencia de autorizar la participación de equipos deportivos israelitas; y también en su participación en el festival de Eurovisión; pero, así como para sancionar a Rusia, la UE fue muy rápida, para sancionar al estado de Israel, no han tenido el valor preciso, pues priman muchos otros intereses.
Yo creo que todo es un paripé, pues prohibir a atletas rusos participar con su bandera, pero, permitirles si lo hacen con la bandera olímpica, es una clara burla a la ciudadanía.
Asimismo, los atletas, ciclistas, etc., que llevan todo el año, o varios años, preparándose y programándose para ese momento, no pueden ser castigados, diciéndoles que esperen otro certamen. Obviamente, los deportes colectivos, como el fútbol, baloncesto, etc., son diferentes, al no basarse en la individualidad.
Pero a lo que iba, Toni Padilla, explicó, claramente, los diferentes equipos de baloncesto israelís; mostrando la diversidad ideológica de cada uno, como detallo, a continuación, gracias a la información obtenida en Wikipedia.
El Maccabi World Union (Unión mundial Maccabi), es una asociación deportiva internacional de ámbito judío, con sede en Ramat Gan (Israel). Está formada por más de 450 clubs deportivos en 60 países. Su actividad más conocida es la organización de los juegos macabeos. Se define como una entidad sionista que, a través del deporte, busca el acercamiento y la integración de los judíos en sus respectivas comunidades, sobrepasando cualquier barrera política. Su origen se remonta al año 1895, con la creación, por parte de judíos expatriados (que no habían sido aceptados en otras entidades por su religión) del primer club deportivo en Constantinopla. La organización deportiva Maccabi fue fundada en 1921. Debe su nombre a los macabeos, un movimiento judío que luchó y consiguió la independencia de Antíoco IV Epifanes, en el año 160 a. C.; los fundadores se inspiraron en los macabeos como ejemplo de lucha que el sionismo debía asimilar. La mayoría de clubs estaban situados en los asentamientos judíos del mandato británico de Palestina, si bien, en 1926 hubo una escisión para crear otra asociación deportiva, llamada Hapoel, en un contexto de polarización política.
El Hapoel (el trabajador) es una asociación deportiva fundada durante el mandato británico de Palestina. Su origen se encuentra en el Hapoel Haifa F. C., equipo de fútbol fundado en 1924. En 1926 diversos deportistas vinculados al sindicato Histadrut se reunieron para crear un club deportivo que representase a la clase trabajadora hebrea, con agrupaciones en diferentes ciudades: Tel-Aviv, Haifa, etc. Desde el principio tuvo un claro componente obrero y laico, su símbolo es una variante de la hoz y el martillo con un boxeador; con el lema: ‘deporte para el pueblo y campeones’. El Hapoel representa a la política de izquierdas y socialistas.
Durante el dominio británico, Maccabi y Hapoel tuvieron una intensa rivalidad y celebraban sus propias competiciones deportivas. Después de la independencia, compitieron en todas las disciplinas, si bien sus enfrentamientos son consideradops de alto riesgo.
El Beitar (club de fútbol Beitar Jerusalén) fue fundado en 1936 por los jerosolimitanos David Horn y Shmuel Kirschstein; Horn era el jefe de la rama local del Betar, movimiento juvenil sionista revisionista con el cual, junto al partido Likud y otras organizaciones de derecha, se fue consolidando la estructura del Beitar, que tiene, como símbolo la menorah sobre un balón. A pesar de ser el más popular en Israel, es el que cuenta con menos trofeos. Beitar representa a la derecha y a los conservadores. Los hooligans ultras de su club, son conocidos como ‘La Familia’, y frecuentemente han organizado incidentes violentos, junto con militantes del partido ultraderechista Lehava.
Obviamente, esas organizaciones son la mejor prueba de la imposibilidad de deslindar el deporte y la política. Como en el reino español, españocéntrico, madriñocéntrico, castellanocéntrico.
Y cuando nos dicen que la lengua, el deporte, etc., deben ser alejados de la política, en realidad, lo que buscan es mantener el control sobre sus principales símbolos, fuera del ámbito ciudadano, pues, así, siguen con el ‘pan y circo’.
En definitiva, sólo nos cabe la posibilidad de independizarnos. No hay otra.