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Un 2026 de vértigo psicogénico

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Este mes de enero está siendo caótico, y las continuadas noticias internacionales y nacionales nos están provocando un vértigo por estrés, que supera al que Alfred Joseph Hitchcock (1899 – 1980) pudo imaginar para su película ‘Vértigo’, estrenada en 1958; y no sé si podremos soportar ese ritmo durante todo el año, por lo que deberíamos hacer lo posible para subvertirlo, como intento explicar a continuación.

‘El vértigo es una sensación ilusoria de rotación del cuerpo, de la cabeza o de los objetos del entorno. Es un síntoma, no un diagnóstico. (…) y es sabido que el estrés afecta a todos los sistemas de nuestro cuerpo. (…) El vértigo psicógeno es aquel del que no se encuentra una sensación de pérdida de la estabilidad como resultado de la ansiedad, la depresión y el estrés (…) Los síntomas del vértigo por estrés o del vértigo por ansiedad son iguales a cualquier otro tipo de mareo y comparten la sensación de aturdimiento, de desequilibrio y de que la habitación o las cosas dan vueltas. (…) El vértigo implica la sensación de un movimiento ficticio de las cosas o de la propia persona (…)’

(https://share.google/eR650YfZwMBjhrm1w)

Efectivamente, la situación actual es compleja y confusa, ya que:

Al nivel internacional:

Anteayer, en Davos, el primer ministro canadiense, Mark Carney, declaró enterrado el viejo orden mundial, ante el gran embate planteado por Donald Trump, imponiendo un cambio de ciclo político / económico, pero ‘obviando’ ciertos aspectos fundamentales, que los europeos ni siquiera sabemos valorar. 

Carney fue muy aplaudido, lo que comportó unos celos infantiles de Trump, que le acusó de que ‘Canadá vive gracias as los EUA, que debería estar agradecido por la generosidad de Washington, y debería recordarlo esto, la próxima vez que haga declaraciones’. Y, posteriormente, Trump envió una carta a Carney, notificándole que la Junta de la Paz le retira la invitación respecto a la unión del Canadá en la que será la junta de líderes más prestigiosa nunca reunida’.

La presidenta del think tank Chantham House, Bronwen Maddoz, definió el discurso de Carney como ‘el discurso de una generación, recordando que el líder canadiense había hecho una llamada a los países que no son grandes potencias, a hacer piña y a formar alianzas pues, ‘si no estamos en la mesa, somos el menú’.

‘Las palabras del canadiense generaron un gran revuelo, pues, más allá de la lucidez de haber señalado el hundimiento de la confianza en el sistema de normas vigente hasta ahora, su discurso demostró su capacidad de erigirse en brújula moral, un liderazgo y la esperanza de que una tercera vía es posible.

Trump, en Truth Social, escribió que ‘la frontera entre Canadá y los Estados Unidos es una línea artificial’. El líder canadiense le contestó diciendo que ‘Canadá no está en venta’. Y Trump replicó, escribiendo ‘el tiempo lo dirá, pero nunca digas nunca’.

Al nivel español:

En este principio de año estamos viendo el colapso del estado español, especialmente agrio en Catalunya, con el derrumbe de los principales ejes vertebradores de la sociedad: sanidad, educación, medios de trasporte, etc. Todo el falso edificio español se está desmoronando, a ojos de todo el mundo.

Y el estado español, es el causante de todo el desaguisado, por décadas y décadas de infrafinanciación a Catalunya.

Y llegados al momento actual, vemos que el tahúr Pedro Sánchez ya no tiene más ases en la manga, con los que seguir engañándonos, por más que su mini ayudante Illa, nos quiera vender multiplicadas las virtudes españolistas y españolizantes. 

Nada funciona y, en estos momentos, constatamos que el gobierno del represor Salvador Illa, forma parte del problema (junto a ERC, que le apoyó en su investidura), pues tampoco está sabiendo gestionar la actual crisis ferroviaria y viaria; como una pequeña muestra, solo hace falta ver sus comunicados desinformativos y confusos, a remolque de Renfe, Adif, y el sindicato de maquinistas.

Evidentemente, esta crisis nos demuestra que el acuerdo sobre la falsa transferencia de Rodalies (tres de cercanías), conservando el estado el 50,1% del accionariado de la nueva empresa, es un engaño más, que nunca funcionará, pues nunca será operativa, dada la preeminencia del ADN españolista, represora de todo lo que representa Catalunya.

Sólo hace falta recordar el comunicado de anteayer, de la Generalitat, diciendo que ayer los trenes funcionarían progresivamente, y no funcionaron, pues los maquinistas exigieron un nuevo control; y esta madrugada, a las 04.00 h, el comunicado del gobierno, diciendo que no funcionarían, y a las 07.00 h., han funcionado parcialmente; y Renfe lo ha justificado que la situación es cambiante.   

Ante este descontrol, la ciudadanía hace relucir su ingenio, pues hoy corre por las redes un meme, que dice que Renfe cambiará de nombre, y pasará a ser ‘Ten fe’, y así estamos. Asimismo, ayer, un compañero de Meridiana Resisteix me comentó que deberíamos reflotar la campaña ‘queremos obispos catalanes’ (surgida en febrero de 1966), actualizándola por ‘queremos maquinistas catalanes’. Pero, la campaña sobre los obispos no tuvo éxito, como tampoco la campaña del 2019: ‘no queremos obispos de Barbastro ni valencianos’; por lo que seguiremos con obispos y maquinistas españoles.

Efectivamente, todo debería cambiar, pero, para eso, hemos de exigir a la Generalitat, que sea nuestro gobierno efectivo, que lleve las riendas, y no que vaya a remolque, como lo está haciendo siempre.

La mejor prueba de ese servilismo, la oí ayer, en una entrevista de RAC1 a Ramón Lamiel Villaró, director del servicio catalán de tránsito, pues éste dijo que la decisión de cerrar parcialmente el ramal de la autopista AP 7, de Barcelona a Tarragona, por la caída del m uro de contención que provocó el accidente mortal de un tren en Gelida, era una decisión compleja; y ante las preguntas sobre la falta de mantenimiento, Lamiel dijo que podían tomarse diferentes posturas, pero que él siempre había adoptado la de no plantear ni provocar conflictos. Y, encima, ayer dijo que la ciudadanía había aceptado y asumido aceptablemente bien, los consejos de la secretaría, de buscar rutas alternativas.

Obviamente, para defender a Catalunya, deben afrontarse los conflictos, y plantear de nuevos, todos los precisos; pues evitarlos, es ser sumisos. 

Es evidente que todos los problemas de Catalunya: infraestructuras, educación, sanidad, etc., están causados por una infrafinanciación de muchas décadas; y que no se podrán solventar de forma rápida. Pero, es evidente, también, que, con el acuerdo de nueva financiación, aprobado entre Pedro Sánchez (PSOE) y Oriol Junqueras (ERC), nunca se solucionará el gran agujero negro en el que estamos.

Por todo ello, me parece que la crisis actual internacional requiere estadistas de gran nivel, que se replanteen aspectos cruciales, como:

  • La conveniencia de mantener 275 bases americanas en Europa, con un total de 100.000 soldados; de esas bases, 123 están en Alemania, con 39.000 soldados americanos. Los EUA disponen de 100 bombas nucleares (bombas de gravedad B16), repartidas en 6 bases, desde Alemania hasta Turquía.
  • En España, la base naval de Rota (Cádiz) y la base aérea de Morón de la Frontera (Sevilla), utilizadas para enviar armamento a Israel, a pesar de la prohibición de atracar buques en puertos españoles, si transportaban armas a dicho estado; pero, aún así, entre mayo y setiembre del 2024, se efectuaron, al menos, 25 viajes. Desde dichas bases, los EUA controlan le Mediterráneo y el Norte de África.

Pues bien, si Trump replantea el nuevo orden mundial, Occidente, y, en concreto Europa, debería replantearse el cierre de esas bases, o, valorarlas en lo que valen, como moneda de cambio para frenar buena parte de las pretensiones de Trump, limitando, por lo tanto, sus desbocadas pretensiones.

Y claro, como he dicho, para eso nos faltan estadistas, y nos sobran gestores. Fenómeno similar al que vemos y sufrimos en Catalunya. Por eso, muchos estamos estresados, con vértigo psicógeno; mientras que otros, están adormecidos, adocenados y asimilados, como el mencionado Illa.

Para finalizar, a continuación, reproduzco una popular fábula anónima, que me parece pedagógica:

‘Cuentan que un alpinista se preparó durante varios años para conquistar el Aconcagua, buscando la gloria de ir solo.

Empezó a subir y el día fue avanzando, se fue haciendo tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo para llegar a la cima el mismo día. Pronto oscureció. La noche cayó y ya no se podía ver nada, por lo que, en su ascensión resbaló y se precipitó al vacío, hasta que sintió un gran tirón, al ser frenado por una de las cuerdas que había clavado como seguridad.

En ese momento, sin ver nada, pidió ayuda a Dios, y éste le respondió que, si quería salvarse, que cortase la cuerda; pero el alpinista se aferró más a la cuerda.

Al día siguiente, el equipo de rescate lo encontró muerto, congelado, aferrado a la cuerda, colgado a un metro del suelo’.

Yo me considero agnóstico, pero he reproducido esta fábula para aplicarla, metafóricamente, a la relación entre Catalunya y el reino español; pues me parece evidente que muchos catalanes, actualmente españolistas, unionistas, lo que realmente tienen, es miedo, pánico al abismo, como el mencionado alpinista, por más que eminentes especialistas les digan y confirmen, que la única salvación (mejora) requiere cortar el cordón umbilical que nos une con la ‘madre patria’.

Y así, por todo ello, todos estamos estresados, con síntomas patológicos de vértigo psicogénico. Unos, estresados y frustrados por la dependencia. Y otros, por el miedo a lo desconocido.

En definitiva, ante esta situación, internacional y española / catalana, sólo nos cabe una solución, basada en la mayor información objetiva; en el rechazo de los pseudo líderes gestores; y en la confianza con los líderes, verdaderamente estadistas. 

Y todo esto, los independentistas catalanes lo tenemos muy claro, pero, desgraciadamente, somos minoritarios. Por eso, deberíamos esforzarnos para efectuar campañas pedagógicas, que lleguen a todos, incluso a los más reticentes. En caso contrario, es decir, si no inclinamos la balanza de nuevo, siguiendo el mencionado mensaje del líder canadiense: ‘si no estamos en la mesa, somos el menú’. Y ya estamos más que hartos de ser el menú de los españoles castellanizados. Pero, sabemos que ‘no hay peores sordos que los que no quieren oír’.