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Un ejemplo paradigmático de tiranía de la mayoría sobre la minoría

John Stuart Mill señaló la tiranía que las mayorías podían ejercer sobre las minorías, también en estados nominalmente democráticos. Cataluña, como nación con su historia, territorio, cultura y lengua, es una minoría nacional dentro del Estado español. Y aunque una mayoría de los catalanes quieren tener un estado propio, España no lo permite, porque no acepta democráticamente la voluntad de un pueblo (en Escocia y en Quebec se pudieron celebrar referendos de autodeterminación porque los estados a los que pertenecen son democracias avanzadas). ¿Y cómo lo hacen para no dejar que los catalanes decidan su futuro? Pues con violencia. ¿Y qué violencias y cómo? Básicamente con la violencia de la policía y del poder judicial, además del control económico con un expolio bien planificado y efectivo. Todo ello con la colaboración necesaria de la gran mayoría de los medios de comunicación, controlados por las grandes empresas. ¿Y de dónde viene estos altos magistrados? La mayoría son descendientes de los jueces, militares, policías y grandes funcionarios de la dictadura de Francisco Franco. Más del 70% de sus apellidos coinciden. En 1978 (fecha de aprobación de la actual Constitución para pasar de la dictadura a la democracia), de los 20 magistrados fascistas del Tribunal especial de Orden Público, encargado de impedir cualquier disidencia durante la dictadura, 5 magistrados pasaron a trabajar en el Tribunal Supremo y los otros 15 magistrados en la Audiencia Nacional, también un tribunal especial que no tiene ningún tribunal similar en ninguna democracia occidental. Continuaron los mismos jueces, pasando en un día de fascistas a demócratas. Por eso son básicamente de extrema derecha y sus durísimas sentencias, contra quienes llaman disidentes o independentistas, llevan siempre ese sesgo ideológico. La situación en la que nos encontramos los catalanes es que España es el único país europeo que no derrotó al régimen fascista, donde además, al pasar a la democracia, aprobaron una amnistía general para dejar a los fascistas sin ninguna responsabilidad. Pero Cataluña tiene su forma de ser y de hacer, y quiere poder desarrollar su propio camino.

Ramon Estany Altarriba