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Visiones desde el poder dominador

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Después de tres días desconectado, evidentemente, todo sigue igual, pues, como dijeron Max Weber (1864 – 1920), ‘el poder está referido siempre a la intencionalidad y a la voluntad del individuo que lo ejerce’, o Michel Foucault (1926 – 1984) ‘donde hay poder hay resistencia’. Y eso lo vemos estos días con el visto bueno, respaldo y aplauso del poder de varios estados europeos, respecto a las manifestaciones pro-Palestina, como intento explicar en este escrito. Y el caso español es digno de mención, por mostrar, a mi modo de ver, su cinismo.

Hoy hace 8 años del nefasto discurso del 3 de octubre del 2017 realizado por el infame Felipe VI, señalando que:

‘(…) estamos viviendo momentos muy graves para nuestra vida democrática (…) todos hemos sido testigos de los hechos que se han ido produciendo en Catalunya, con la pretensión final de la Generalitat de que sea proclamada, ilegalmente, la independencia de Catalunya (…) Un estado al que, precisamente, esas autoridades representan en Catalunya, han quebrantado los principios democráticos de todo estado de derecho y han socavado la armonía y la convivencia en la propia sociedad catalana, llegando -desgraciadamente- a dividirla. Hoy la sociedad catalana está fracturada y enfrentada. Esas autoridades han menospreciado los afectos y los sentimientos de solidaridad que han unido y unirán al conjunto de los españoles; y con su conducta irresponsable incluso pueden poner en riesgo la estabilidad económica y social de Catalunya y de toda España.

(…) Por todo ello y ante esta situación de extrema gravedad, que requiere el firme compromiso de todos con los intereses generales, es responsabilidad de los legítimos poderes del estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, la vigencia del estado y el autogobierno de Catalunya, basado en la Constitución y en su Estatuto de Autonomía.

(…) Hoy quiero, además, transmitir varios mensajes a todos los españoles, particularmente a los catalanes. A los ciudadanos de Catalunya -a todos- quiero reiterarles que desde hace décadas vivimos en un estado democrático que ofrece las vías constitucionales para que cualquier persona pueda defender sus ideas dentro del respeto a la ley. Porque, como todos sabemos, sin ese respeto no hay convivencia democrática posible en paz y libertad, ni en Catalunya, ni en el resto de España, ni en ningún lugar del mundo. (…) Y al conjunto de los españoles, que viven con desasosiego y tristeza estos acontecimientos, les trasmito un mensaje de tranquilidad, de confianza y, también, de esperanza. Son momentos difíciles, pero los superaremos.

(…) Termino ya estas palabras, dirigidas a todo el pueblo español, para subrayar una vez más el firme compromiso de la corona con la constitución y con la democracia, mi entrega al entendimiento y la concordia entre españoles y mi compromiso como rey con la unidad y la permanencia de España’.

¿Quién se cree que es, ese Borbón? que, como sabemos, no está refrendado de forma explícita y plenamente demócrata como rey. Un personaje que entiende la solidaridad como un acto impuesto; y, claro, que la cara real no comparte, ya que, disfruta de unos beneficios económicos y fiscales que le permiten vivir, a ‘cuerpo de rey’ y nunca mejor dicho, diferenciándose del resto del ‘pueblo’ al que se dirige, y con el que no tiene ningún tipo de solidaridad.

¿Quién es ese Borbón? ‘para comprometerse con la unidad y la permanencia de España’, contraviniendo, de ese modo, las prerrogativas limitadas por la constitución, que le asignan simples funciones de representación. Y ya no digamos, la defensa que hace de que las leyes dan cabida a todos los ideales personales. Es evidente que, a ese Borbón, lo único que le interesa es la perpetuación de su negocio familiar. 

¿Cómo es ese Borbón? que, transcurridos 8 años, y viendo que todos los poderes del estado (judicial, policial, económico, mediático, etc.) se han extralimitado en sus desmanes, que han tergiversado y reinterpretado todas las leyes e, incluso, siguen impidiendo la aplicación de la ley de la amnistía, y, viendo eso, ese Borbón no ha tenido la mínima ética ni moralidad, para pedir perdón por los desmanes de sus pupilos, de sus servidores.

Nada nuevo bajo el sol, vimos que todos los poderes del estado y buena parte de la población española (incluida la catalana unionista), salieron desbocados y vengativos contra los independentistas catalanes. Y los principales medios de comunicación acríticos y defensores de sus prebendas, se hicieron altavoces del poder, de la visión colonizadora y, claro, demonizaron, demonizan y ridiculizan a los que seguimos reivindicando el referéndum del 1 de octubre del 2017. 

Y este tipo de nefasto discurso y de sus consecuencias, me parece que es muy relevante, para fotografiar y radiografiar, el estado opresor y colonizador que tenemos y que nos atenaza.

Y claro, este tipo de discurso y sus ecos, me parece que es muy didáctico compararlo con la situación actual, respecto a las manifestaciones pro-Palestina, de ayer y hoy, pues, al coincidir éstas con la actual visión del poder ejecutivo de Pedro Sánchez, todos los medios de comunicación se esfuerzan en potenciar y divulgar. Es decir, siguen haciendo de correa de transmisión del poder.

Pero, claro, la visión del poder es la que prevalece, en todos los órdenes, como vemos ahora, también, con Trump respecto a sus provocaciones con Venezuela.

Así, en la editorial del Ara de hoy (3 de octubre), titulada ‘La Flotilla: punto y seguido’, entre otras cosas, nos dicen:

‘El asalto militar israelí a la Flotilla pacífica y humanitaria que zarpó de Barcelona para denunciar el drama de Gaza no es un punto final. Es un punto y seguido. Mientras no se pare el genocidio en la Franja, no puede cesar la presión ciudadana, por mucha distancia que haya entre la indignación y la vergüenza en la calle y la dura realidad geopolítica global. Si es que todavía se podía, la Flotilla ha hecho más evidente el hundimiento de la diplomacia multilateral y, más en concreto, la impotencia der la ONU y la tibiez de Europa. 

En lugar de una flotilla civil, hace tiempo que se debería haber enviado una fuerza militar -unos cascos azules, para hacer posible un alto el fuego, para garantizar unas mínimas condiciones de supervivencia de la población palestina y para propiciar una negociación para la liberación de los presos israelís y el desarmamiento de Hamás.

(…)

En este contexto de impotencia política ante la apisonadora del tándem Netanyahu – Trump, el gesto de la sociedad civil tiene pleno sentido. El objetivo real de la Flotilla, perfectamente legítimo y confesable, ha sido, en efecto, propagandístico: despertar consciencias y evidenciar, una vez más, la brutalidad con la que está actuando Israel, no solo militarmente, sino también saltándose todas las líneas rojas humanitarias del derecho internacional. 

(…) No hace falta coincidir ideológicamente con los tripulantes para aplaudir la dignidad de su compromiso y para manifestarles su apoyo en la calle. Los integrantes de la Flotilla (…) han demostrado valentía y determinación.  Los que desde Barcelona y Madrid han hecho mofa de la iniciativa demuestran, en cambio, sectarismo político y ceguera humanitaria, además de hacer el juego al gobierno genocida de Netanyahu. La historia nos juzgará a todos por lo que habremos hecho -o no- y por lo que habremos dicho -o callado- ante el tema de Gaza’.

En primer lugar, quiero manifestar mi apoyo al pueblo Palestino, y a toda acción que se haga en su defensa, incluso desde Israel.

Pero, en este escrito, mi objetivo es el de contrastar ese mensaje con el de hace ocho años, y sus consecuencias y servilismos.

Y esa comparación, a mi modo de ver, explicita, claramente, la visión del poder y de sus subordinados, de toda índole, pues, salvando las tremendas diferencias y distancias, ¿el movimiento independentista catalán no merecería un editorial como el mencionado?, ¿por qué, en nuestro caso, la visión del poder no atribuye ningún sentido a nuestra movilización ciudadana?, ¿no es lícito que también queramos despertar consciencias y evidenciar la brutalidad del poder español?, etc.

Así, como prueba del nueve de todo lo expuesto, también en el Ara de hoy, hay, a toda página, una convocatoria de manifestación para pedir el fin del genocidio en Gaza; manifestación convocada para mañana 4; convocatoria que no está firmada ni respaldada por ninguna institución ni organismo, y figura como ‘publicidad’, por lo que supongo que debe haber sido ideada y pagada por la Generalitat. En esa convocatoria se ve una chica con una pancarta que dice: ‘Paremos los crímenes contra la humanidad’. Y un joven con indumentaria y pelado tipo facha, contesta: ‘Yo no iré a la manifestación, porque soy neutral’. Y la chica le contesta: ‘Entendido: no estás ni con los criminales ni con la humanidad’.

En definitiva, que tenían razón el citado Max Weber: ‘el poder está referido siempre a la intencionalidad y a la voluntad del individuo que lo ejerce’ y Michel Foucault: ‘donde hay poder hay resistencia’; así que, esperamos que nuestra resistencia, contra viento y marea, persista, no hay otra, pues la intencionalidad del poder español está súper clara, y la sufrimos los independentistas, que seguimos reprimidos y, encima, ridiculizados, mostrando que es muy fácil defender los derechos de los palestinos, de los tibetanos, etc., pero de los catalanes independentistas …